¡Qué necesidad!

07 Ene

¡Qué necesidad!

Todos  los que entrenamos para algún deporte seguramente hemos escuchado muchas veces que nos dicen: “Qué necesidad de levantarte temprano” “Qué necesidad de esforzarte tanto” “Qué necesidad de competir”, etc.

En un triatlón en Acapulco hace año vi una camiseta de un competidor que decía: “En que momento me decidí inscribir, qué necesidad”

Y efectivamente no hay ninguna necesidad, si no lo hiciéramos, quizá no nos pasaría nada malo y nuestra vida sería más descansada. Pero nos privaríamos del gusto de alcanzar el reto, de superarnos a nosotros mismos, de dar lo mejor de nosotros mismos, etc.

Al inicio de un año se puede presentar la tentación de programar este año con el espíritu de “Qué necesidad” o con el deseo de ponerme retos personales, espirituales, profesionales, familiares….

Si elijo la primera opción, quizá podré tener un año tranquilo pero aburrido, sin brillo, sin ilusión.

Si opto por ponerme retos será un año duro de trabajo, de sufrimiento, de esfuerzo pero lleno de entusiasmo, de metas, de logros.

Dios NS nos regala este año para que “vayamos y demos frutos” pero eso requiere  de nuestra colaboración, nuestros esfuerzos, y eso no hará crecer, incluso si no logramos todas nuestras meras.

Como a Juan que se le aparece Dios NS. y le dice que todos los días tiene que empujar una piedra enorme que está frente a su casa. Juan,  muy obediente todos los días la empuja, pero le piedra no se mueve ni un milímetro. Dios NS se le vuelve aparecer y Juan le dice: “Perdón, Señor, todos los días he empujado la piedra pero no la he logrado mover ni un milímetro”, y el Señor le responde: “Yo te pedí que empujaras la piedra no que la movieras, mira tus músculos han crecido y se han fortalecido. No me interesaba la piedra te quiero a ti”.

Que este año que estamos iniciado este lleno de reto, de esfuerzo de entrega. Dios hará el resto.

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